jueves, 8 de octubre de 2020

ANÁLISIS PELÍCULA LA VIDA ES BELLA




Unos años antes de que empiece la segunda guerra mundial, Guido se instala en un pueblo Italiano con la intención de abrir una librería. Allí, conoce a la que será su futura mujer y madre de su hijo, Dora.

Cuando llega la guerra, los tres son enviados a un campo de concentración donde gracias a la imaginación y atrevimiento del padre, consigue hacer creer a su hijo que es todo un juego para así evitar que el niño sepa lo horrible que está pasando en ese lugar.


Guido utiliza en todo momento el juego para camuflar el dolor y el sufrimiento que puede causar esa situación, se puede pensar que utiliza el juego para engañarlo, pero realmente es por su propio bien, no creo que un niño pudiese vivir esa situación sabiendo lo que pasa realmente, o aunque lo viva, no lo podría superar en mucho tiempo o incluso en toda su vida.  

Un niño de por si tiene al juego como forma de vida por así decirlo, les gusta mucho jugar y lo hacen a todas horas, son felices cuando están jugando, por eso en esta ocasión, aunque la situación sea totalmente contraria a lo que es un juego en sí, el niño está contento, y está intentando ganar ese premio final y mientras está metido en el juego, no ve lo que está pasando en realidad o simplemente no le da la atención que requiere porque se centra solo en jugar y en poder ganar.

El padre, en todo momento le dio razones para seguir, es una actuación de admirar por parte de Guido, ya que él es lo suficientemente consciente de lo que pasa y sabe todos los horrores a los que se pueden enfrentar y aún así por proteger a su hijo intenta estar contento y animarlo e incluso tener fuerzas para jugar con él y enseñarle "estrategias" que el niño puede pensar que son ideales para llegar a conseguir todos los puntos y además de eso, en realidad también le sirve para protegerlo.

En definitiva, el juego en este caso salvó la vida del niño, porque le hizo caso a su padre al decirle que se quedase ahí escondido hasta que no hubiese nadie, si no le hubiese hecho caso seguramente no habría sobrevivido o incluso si se hubiese cansado antes del juego tampoco le habría hecho caso, pero la actuación del padre fue constante y convincente para el niño, por eso lo logró.


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